Acostumbrados a ver en las noticias la ciudad en cuarentena de Wuhan, se nos aparece imposible que se cierna sobre nosotros la misma imagen en nuestro alegre y soleado barrio. En pocos días, las noticias de un próximo estado de alarma vuelan por la ciudad, dejando vacíos los estantes del supermercado. La imagen de las estanterías desnudas, lejanas de nuestra abundancia habitual, llena de pánico los carros abultados delante de mí. Camino a casa, esta insólita tarde de viernes, resonando mis pasos en la ciudad desierta, resistiéndome a dejarme llevar por la alarma social. La ciudad, quieta y a la espera, respira una tormenta en calma, sin saber aún qué nos espera.
Las noticias de una cuarentena prolongada circulan y muchos vecinos abandonan la ciudad infectada temiendo que ésta se cierre, mientras los comercios desiertos, nos devuelven la visión de un Oriente ya no tan lejano.
Llego a mi casa, un poco avergonzada por haber comprado mucho más de lo que hubiera hecho diariamente, dejándome llevar por la impulsividad, aun sabiendo que el suministro está garantizado. ¿De verdad es esto lo mejor que puedo sacar de esta crisis? ¿Acumular? Me pregunto arrepentida mientras me quito los guantes y veo las tres bolsas de comida que se alinean en la entrada. Me prometo no desperdiciar ni una gota ni volver a comprar hasta que sea necesario.
Contemplo abatida las bolsas de comida ¿así vamos a afrontar la crisis? Un pensamiento me aparta de mis miedos y pienso que de los cobardes nunca se ha escrito nada. La cuarentena es ya una realidad pero está en nosotros transformarnos con ella, sin dejarnos vencer por el pánico latente. ¿Y si fuera una oportunidad de hacernos resistentes a una forma adversa de vivir que desconocemos? ¿De volvernos productivos frente al tedio forzado? ¿Alegres aún ayunando del ocio externo que nos está vetado? ¿De levantarnos a solas un espíritu al que el consumo ya no puede ayudar? ¿Y si esta parada obligatoria, fuera el mejor momento para dar de alguna forma que aún desconocemos, siendo creativamente solidarios?
Cuaresma, este tiempo del año en el que vivimos, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de Resurrección significa cuarentena, en memoria de los cuarenta días que Jesús ayunó en el desierto.

